"Estrellas Del Béisbol" de Héctor Barrios Fernández

Según “Elias Sports Bureau” en 1951, entre los 354 jugadores de posición en Grandes Ligas, había 8 bateadores ambidiestros, correspondiente al 2.5%, la cifra aumentó en 1968 a 29 entre los 394, el 7.4% y en el 2017 fueron 90 que bateaban por los dos lados entre los 678 jugadores de posición, lo cual representó el 13.4%.


En 1968, Mickey Mantle encabezaba la lista con el mayor número de cuadrangulares entre los ambidiestros con 536, seguido por Tom Tresh con 139, en tercer lugar estaba Ripper Collins 135, Roy Cullenbine 110 y en el quinto puesto Frankie Frisch 105.

 

En el 2017 la lista había cambiado un mucho pero aún con Mantle a la cabeza con sus 536, seguido por Eddie Murray 504, Chipper Jones 468, Carlos Beltrán 435 y en quinto Mark Texeira con 409.

 

En 1968, Mickey Mantle había comenzado la temporada con .302 de porcentaje de bateo. Había tenido tres temporadas seguidas promediando abajo de .300 y un cuarto año claramente se avecinaba. Sus una vez grandiosas habilidades se desvanecían.

 

El viernes 5 de junio Bill Kane, el joven encargado de llevar las estadísticas de los Yankees, predijo que “este fin de semana el porcentaje de bateo en la carrera de Mantle caerá por debajo de los .300.”

 

Hubo sentimientos de dolor en esas palabras. Era el porcentaje de bateo que separaba a los bateadores de élite de los buenos bateadores. La gente de béisbol, incluyendo a los aficionados, sabe que no significa lo mismo .299 que .300.

¿Podría regresar a los .300?

 

Kane sacudió la cabeza y dijo: “No va a pasar. No de la manera en que las cosas están pasando.”

 

Y como se temía, esa noche ante 16,178 aficionados que no lo podían creer, Mickey se fue de 4-0 ante Dave McNally de los Orioles de Baltimore, el porcentaje de bateo de su carrera era de exactamente .300 cuando el juego comenzó, cayendo a .29996. Su porcentaje estaría por debajo de .300 para siempre.

 

Habían pasado cuatro años desde que Mickey Mantle era “Mickey Mantle.”

 

Tenía solamente 33 años de edad cuando la decadencia de su carrera comenzó en 1965 y solamente 36 cuando concluyó.

 

En 1968 Mickey Mantle podía observar alrededor del vestidor de los Yankees y reconocer sólo a unos cuantos compañeros de equipo. Él era el último jugador que quedaba de la Era de Casey Stengel.

 

Mantle raramente tomaba turnos en la práctica de bateo. Estaba muy lastimado.

 

Sus contemporáneos, Willie Mays, Hank Aaron, Frank Robinson y Ernie Banks entre otros, continuarían jugando hasta sus 40s. Mientras Mickey lo hizo hasta los 36, “el año del lanzador” que por cierto lo trató de una manera no muy amable, cayendo a .298 de porcentaje en su carrera.

“Eso es lo que más lamento.” Diría después.

 

Él no anunció su retiro, sino hasta el entrenamiento de primavera de 1969, dando a los Yankees durante todo el invierno, la oportunidad de promover la venta de boletos para la siguiente temporada. Aunque el equipo le pagaría 100,000 para 1969, él sabía que era tiempo de decir adiós.

Su última temporada, fue un triste viaje hacia el retiro, sin una gira de despedida como generalmente les gusta y gozan los jugadores.

El “Día de los Caídos o Memorial Day” Mantle se fue de 5-5 contra los Senadores, apenas su segundo juego de ese tipo en su carrera.

 

Su desempeño en ese juego incluyó dos cuadrangulares, 12 bases alcanzadas y cinco carreras producidas.

 

Esta actuación era tan poco probable como si Babe Ruth hubiera conectado tres cuadrangulares para los Bravos de Boston, en su último juego como jugador activo y envejecido, después de haberlo hecho antes en temporada regular.

 

La atención se centró en el ascenso de Mantle en la lista de cuadrangulares de todos los tiempos. Había comenzado la temporada en quinto lugar con 518. Ruth con 714 y Mays con 564 y contando, se mantenían a la cabeza en ese departamento, pero el tercero en la lista, Jimmy Foxx con 534 estaba aún al alcance.

 

El 26 de abril, Mickey Mantle empató con Ted Williams con 521 y el 6 de mayo lo pasó para quedarse solo en cuarto lugar. Alcanzó a Foxx el 22 de agosto con 534, pero después, había poca gasolina en el tanque. Pasaron 25 juegos sin que conectara atrás de la barda, a pesar de poner todo su empeño para lograrlo. Nada sucedía y la frustración aumentaba.

 

El 19 de septiembre en el “Tiger Stadium” de Detroit, Mantle se enfrentó a Denny McLain, quien ganaría su juego número 31 ese día. En el octavo inning, con Detroit ganando 6-1 y con la cuenta llena, McLain quiso “honrar” a Mickey dejándole un lanzamiento a modo sin nadie en base. Para satisfacción de McLain, Mantle conectó sólido atrás de la barda y recorrió las bases con una cara de satisfacción. Había pasado a Foxx en la lista de todos los tiempos.

 

En buena medida y como pensando en remover el asterisco que estaría en la mente de los aficionados al haber recibido ese regalo por parte de McLain, al siguiente día, ya de regreso en el estadio de los Yankees, Mickey Mantle conectó uno más, fue un cuadrangular solitario en el tercer inning sobre un lanzamiento de Jim Lonborg de los Medias Rojas de Boston, fue su número 536. El último cuadrangular para el “Commerce Comet” como se le conocía. Mantle conectó 266 en el “Yankee Stadium” y 270 en juegos de gira.

 

Los Yankees finalizaron la temporada con serie de fin de semana del 27 al 29 de septiembre. El viernes por la noche, Mantle se fue de 3-0 con una base por bolas, enfrentándose a los lanzamientos de Dick Ellsworth y Lee Stange.

 

El sábado por la noche, de nuevo contra Lonborg, quebró su bat en el primer inning en un elevado que capturó corriendo hacia atrás el parador en corto de Boston Rico Petrocelli, metido ya en terrenos del jardinero izquierdo. Esto lo dejó con un pobre promedio de bateo en la temporada de solamente .237.

 

Después, él mismo se salió del juego, empacó sus pertenencias y le solicitó al encargado de los vestidores que le pidiera un taxi que lo llevara al aeropuerto Logan. ¿Destino?

¡El retiro!

 

No se quedaría al final del juego y tampoco estaba allí para el juego final de la temporada al otro día domingo.

 

Tal vez algunos aficionados, presintiendo el final, compraron boletos para verlo por última vez, aunque no había anunciado nada.

 

Quizá también algunos aficionados manejaron desde New York hasta Boston para el juego final. Pero no habría fiesta en el “juego final.”

 

¡Su temporada y su carrera habían terminado!

 

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