"Estrellas Del Béisbol" de Héctor Barrios Fernández

Por todos los grandes logros que se dieron en el béisbol durante los 1900s y principios de los 2000s, desde el número de cuadrangulares, lanzadores imponiendo records o actuaciones históricas de los equipos. El más grande legado de la era, puede ser la epidemia en el uso o la percepción de uso habitual de drogas para mejorar el rendimiento en el campo por parte de los jugadores de Ligas Mayores y Menores también. Muchos de los records logrados y estadísticas alcanzadas durante este período son mirados tal vez, con desconfianza por parte de los aficionados, como también por muchos miembros de las diferentes Asociaciones de expertos en el tema del béisbol, sobre todo aquellos que votan para elevar a ex jugadores a los Salones de la Fama.


 

De los once jugadores que sobrepasaron la marca de los 500 cuadrangulares entre 1999 y 2014, siete han sido directamente implicados en escándalos de esteroides y tres de ellos, Rafael Palmeiro, Manny Ramírez y Alex Rodríguez recibieron una suspensión por parte de las Ligas Mayores. Barry Bonds y Gary Shefield estuvieron implicados en el escándalo e investigación de BALCO (Bay Area Laboratory Co-operative) en el 2003. BALCO, Compañía americana, ese año fue investigada en su papel en el escándalo respecto al suministro de drogas dentro de los deportes.

 

Mark McGwire y Sammy Sosa, quienes impresionaron con sus persecuciones en 1998, fueron llevados ante el Congreso de los Estados Unidos para testificar acerca de los esteroides y aunque ninguno admitió directamente haber usado drogas para mejorar el rendimiento, la evidencia es fulminantemente en contra.

 

Asegurándose de reconocer a quienes lograron la cifra mágica de los 500 cuadrangulares limpiamente, (hasta donde sabemos) los cuatro jugadores quienes llegaron bajo estas condiciones de limpieza son, Ken Griffey Jr., Jim Thome, Frank Thomas y Albert Pujols. Thomas en particular, fue una voz abierta en contra de los esteroides y fue uno de los pocos jugadores en cooperar voluntariamente con las investigaciones en este hecho por parte de las Ligas Mayores. Pero aún para ellos y otros jugadores “libres de esteroides,” la nube del escándalo que cubrió al béisbol, en muchas maneras, eclipsó sus logros.

 

La atracción por las drogas que mejoran el rendimiento no estuvo limitada a jugadores que estaban bateando la pelota hasta los 500 pies y rompiendo records de cuadrangulares. A pesar de que las Ligas Mayores instituyeron una política formal contra las drogas, además de procedimientos de suspensión en el 2004, muchos peloteros de “posición” entre jugadores de reserva y bateadores estrellas, han recibido suspensiones, desde 10 juegos hasta la temporada completa.

También gran cantidad de lanzadores han sido suspendidos y muchos otros han sido implicados en investigaciones y en reclamaciones por parte de sus compañeros peloteros.

 

De los rumores y las sospechas de que los jugadores estaban involucrados en sustancias prohibidas, lo primero que atrajo la atención fue el alboroto que habían creado McGwire y Sosa en 1998 con su loca carrera de cuadrangulares.

 

Aunque a decir verdad muchos aficionados y medios de comunicación metían sus cabezas en la arena para no ver lo que estaba sucediendo y poder disfrutar la emocionante temporada, el problema pronto se hizo demasiado grande para ser ignorado.

 

En su libro “Juiced” del 2005, José Canseco escribió abiertamente sobre su uso de esteroides y la práctica común de usarlos en el béisbol, incluyendo a prominentes jugadores de los cuales citó los nombres.

 

Además del libro de Canseco, la investigación del 2003 hacia BALCO por su distribución de drogas para mejorar el rendimiento (PED por sus siglas en inglés) entre jugadores de Grandes Ligas, llevó la historia a los encabezados de los periódicos.

 

Productor de una sustancia “indetectable” conocida como “the Clear,” BALCO tuvo en la lista de sus clientes a Barry Bonds, Gary Shefield y Jason Giambi.

 

Más tarde Bonds fue acusado de perjurio (jurar en falso) y obstrucción de la justicia, como resultado de su testimonio ante un Gran Jurado. Fue encontrado culpable de los últimos cargos en el 2011.

 

Conforme el uso de las drogas para mejorar el rendimiento (PEDs) y las pruebas para detectar éstas, comenzaron a incrementarse y a ponerse más estrictas, algunos jugadores cambiaron a unas nuevas e indetectables sustancias, como las hormonas de crecimiento (HGH por sus siglas en inglés) o aquellas que no se incluían en la lista de drogas prohibidas. La oficina de las Ligas Mayores luchó por mantener la paz con la bola de nieve que se había creado por el uso de esteroides dentro del juego.

 

Pronto el Gobierno Federal se involucró. En marzo del 2005, algunos jugadores de alto perfil, incluyendo a McGwire, Sosa, Palmeiro y Canseco, fueron llevados ante un Comité del Congreso para testificar acerca del uso de drogas (PED) en el béisbol.

 

El Comisionado Bud Selig y el Sindicato, encabezado por Donald Fehr fueron también llamados a testificar. Aunque los jugadores fuero evasivos acerca de su relación y uso de esteroides o negaron usarlos, el Comité reprendió a las dos partes por no actuar rápidamente o esforzarse para abordar el problema y por su débil política en el asunto.

 

En el 2006, el ex Senador y Fiscal Federal George Mitchell, supervisó una investigación sobre el uso de esteroides dentro de las Ligas Mayores.

Algunos jugadores acordaron ofrecer sus testimonios y el Sindicato de peloteros fue, como Mitchell escribió en su reporte, “muy poco cooperador.”

El reporte de 409 páginas, liberado en diciembre del 2007, encontró que el uso ilegal de esteroides y otras sustancias para mejorar el rendimiento, habían sido de uso constante por más de una década y que la respuesta del béisbol fue “muy lenta.”

 

Esto dio como resultado que se citaran a 89 ex y actuales jugadores como presuntos consumidores de esteroides o HGH, incluyendo a estrellas de gran renombre como Roger Clemens, Andy Pettite, Mo Vaughn Todd Hundley y David Justice. Aunque se citó de manera individual a los peloteros, el reporte involucró a todo el béisbol como responsable por la “epidemia.”

 

Mitchell exhortó a las Ligas Mayores a tomar todos los pasos necesarios para eliminar del juego las drogas que mejoran el rendimiento, incluyendo pruebas rigurosas y procesos educativos.

 

A pesar de las investigaciones Federales, la presión del público, así como los medios, hizo que apareciera completamente expuesto a la opinión pública la crisis de los esteroides en el béisbol, más escándalos aparecieron. Una clínica en la Florida fue involucrada en el 2013 por proveer HGH a numerosos ligamayoristas durante el 2012. Como resultado de las investigaciones a Biogénesis de la Florida, el tres veces jugador más valioso Alex Rodríguez, recibió una suspensión por toda una temporada. Recordemos que el jugador más valioso de la Liga Nacional en el 2011 Ryan Braun fue suspendido por 65 juegos, Nelson Cruz y otros 11 jugadores recibieron 50 juegos de suspensión.

 

Después de años de críticas, finalmente las Ligas Mayores implementaron políticas anti esteroides. En el 2003 se puso en marcha un programa en donde los nombres de los jugadores se manejaron anónimamente para determinar qué tanto estaba generalizado el uso de drogas en el béisbol, en el 2004 se instituyó un programa aleatorio.

 

Las penas mínimas fueron endurecidas durante el 2005, en respuesta a críticas y presiones tanto de la opinión pública como del Congreso, a pesar de que las Ligas Mayores estaban muy permisivas, tolerantes y poco severas.

 

En los años siguientes, más sustancias fueron agregadas a las listas de las que debían ser analizadas, incluyendo estimulantes y HGH. Fueron incrementados los exámenes regulares durante los entrenamientos de primavera y fuera de temporada, así también las pruebas aleatorias durante la temporada.

 

Con el paso de los años las políticas para combatir este cáncer se han incrementado y endurecido. Desde el 2015 está vigente el sistema de que “a los tres strikes estás ponchado,” por lo cual cualquier jugador que dé positivo tres veces en sustancias prohibidas, será expulsado del béisbol de por vida.

Para muchos aficionados y expertos, el daño estaba hecho y una década completa de béisbol había sido ensuciada.

 

Las estrictas penalidades y las políticas en las pruebas, de alguna manera han servido para recuperar la confianza en el béisbol.

 

Aunque no haya tantos cuadrangulares, por lo menos sabemos que los que hay son sin mancha alguna y el deporte en sí sigue siendo grandioso.

 

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