"Estrellas Del Béisbol" de Héctor Barrios Fernández

Una constante a través de todos los años que lleva el béisbol organizado, ha sido el riesgo y la realidad de lesiones, descarrilando carreras prometedoras. Aún cuando los jugadores se han dedicado a más entrenamientos y adecuación física, agregando equipo protector como cascos y almohadillas para mejor salvaguarda de la integridad física de los peloteros. También han influido positivamente los entrenadores y el equipo de médicos que se han convertido en expertos en el tratamiento de lesiones, los jugadores son también vulnerables a otras actividades, aficiones y ocurrencias o a exposiciones propias del juego a lo largo de la larga temporada.


Un avance médico que revolucionó la disponibilidad de que los jugadores regresaran de potenciales lesiones que amenacen sus carreras, es el desarrollo de la cirugía reconstructiva de ligamento colateral cubital, mejor conocida como “cirugía Tommy John.”

A finales de los 1960s y principios de los 1970s, el zurdo Tommy John estaba emergiendo como un lanzador estrella.

 

Después de promediar 12 juegos ganados en siete temporadas como abridor con los Medias Blancas de Chicago, John fue cambiado entes de la temporada de 1972, a un habitual equipo contendiente como son los Dodgers de Los Angeles.

 

Había combinado un record de 27-12 en sus primeros dos años como Dodger y después tuvo un gran inicio en 1974, consiguiendo un 13-4 con 2.59 en carreras limpias admitidas. Entonces durante un juego regular a mediados del verano, todo se detuvo.

 

Lanzando contra los Expos de Montreal el 17 de julio, John sintió que su brazo hizo “pum” cuando lanzó al plato. Su brazo izquierdo lo sintió como si se hubiera muerto. No sintió dolor, como él lo dijo, “sentí como si tuviera mi brazo en otro lugar.” Trató de hacer otro lanzamiento y pasó lo mismo. Dejó el juego y fue examinado por el cirujano del equipo.

 

El Dr. Frank Jobe no podía identificar exactamente qué era lo que se encontraba mal, por lo tanto aconsejó a Tommy que descansara y se aplicara hielo. El brazo no mejoró y los rayos X no revelaron el grado de daño en el ligamento de John.

 

Después de un mes de descanso sin mejoría alguna, John le pidió al Dr. Jobe que lo abriera. En esos días, una cirugía al brazo de un lanzador raramente era realizada y cuando se hacía, regularmente significaba el final de su carrera. Pero esta parecía ser la única esperanza para Tommy, cuando aún tenía solamente 31 años de edad.

 

El 25 de septiembre de 1974, Jobe operó el codo izquierdo de John. Encontró que el daño al ligamento colateral era muy severo como para poder repararlo, entonces decidió reemplazarlo con un ligamento trasplantado de la muñeca del brazo derecho de Tommy.

 

Fue un procedimiento “radical” a desarrollarse en el brazo de los lanzadores de Grandes Ligas, sin embargo en ese tiempo, esta era una técnica bastante común en otras cirugías para reemplazar ligamentos.

 

La recuperación fue difícil, especialmente cuando se descubrió que un nervio había sido dañado durante la cirugía y Jobe tenía que abrir de nuevo. Finalmente el yeso fue removido del brazo de Tommy en enero de 1975 y comenzó un extensivo y lento período de terapia física.

Para septiembre John estaba lanzando en la Liga Instruccional de Arizona.

 

Después de 21 meses, el 6 de abril de 1976, Tommy John hizo su primera apertura en Ligas Mayores. Perdió el juego, pero lanzó durante cinco innings. En su siguiente salida lanzó siete innings sin permitir carrera, juego en el que no tuvo decisión. Su primera victoria post cirugía vino el 26 de abril, contra los Piratas de Pittsburgh, permitiendo solamente una carrera en siete innings lanzados. Finalizó esa temporada con record de 10-10 con 3.09 en carreras limpias admitidas en 31 juegos iniciados. Fue nombrado el “regreso del año” de la Liga Nacional por la prestigiada revista “Sporting News.”

 

La siguiente temporada, ya con 34 años de edad, John ganó 20 juegos con 2.78 en carreras limpias para los campeones Dodgers. Terminó en segundo lugar en la votación para el trofeo Cy Young en 1977. Ganó 17 juegos en 1978 y entonces probó en el mercado de agentes libres. Firmó contrato con los Yankees de New York por 1.75 millones de dólares por tres años. Ganó 20 juegos en temporadas espalda con espalda en 1979 y 1980.

 

Tommy continuó lanzando a nivel de Ligas Mayores hasta 1989, cuando ya contaba con 46 años de edad.

 

De sus 288 triunfos en Ligas Mayores, 164 vinieron después de la innovadora cirugía. En tres Series Mundiales, dos con Los Angeles, (contra New York) y una con New York (contra Los Angeles), todas post cirugías, tuvo un record de 2-1 y 2.67 en carreras limpias admitidas. Ponchó a más de 2,200 bateadores en su carrera.

 

Aunque esos números no fueron suficientes para una placa de Tommy John en el Salón de la Fama de Cooperstown, a pesar de tener más juegos ganados y mejor porcentaje de carreras limpias que muchos lanzadores que actualmente están consagrados en ese Salón, su impacto en el béisbol, continúa sintiéndose.

 

Con ese tipo de cirugía se mostraba que era posible no solamente el regreso, sino la recuperación de la efectividad. Tommy John abrió el camino para que los lanzadores extendieran sus carreras a pesar de sufrir lesiones considerables en sus brazos de lanzar.

 

Desde 1974, cientos de jugadores han tenido la “cirugía Tommy John,” algunos han tenido regresos excelentes, John Smoltz, Eric Gagne, Kerry Wood, Jake Westbrook, nuestro paisano Jaime García pasó el 2009 recuperándose y es ejemplo de regreso después de que le fuera practicada la famosa cirugía, Kyle McClellan, Chris Carpenter, Adam Wainwright. Stephen Strasburg, Jordan Zimmerman, son sólo algunos lanzadores que vivieron para contarlo y han tenido regresos exitosos. Por el contrario también hay muchos casos en que la cirugía no le benefició y vieron truncadas sus carreras.

 

La tendencia se ha extendido al béisbol de ligas menores, colegial y a muchos lanzadores jóvenes. Algunas personas están bajo la grave creencia y una errónea impresión de que la cirugía “Tommy John” ayudará a los lanzadores a ser mejores, y aún sin necesitarla se la practican.

 

Aún cuando previas generaciones de jugadores perdieron sus carreras por lesiones, Tommy John, el Dr. Frank Jobe y docenas de jugadores, nos han mostrado que, a través del milagro de la medicina, siempre hay una esperanza, pero mucho ojo jóvenes, mucho ojo.

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