"Dasasociar" Colaboración Especial de Patty War

Una de las cualidades más difíciles de adquirir para un periodista deportivo es la de comprender que entre los atletas no hay héroes ni villanos, sino solamente seres humanos con defectos y virtudes. Así, podrá uno analizar con objetividad el comportamiento adentro y afuera del terreno de juego de un pitcher de portentosas hazañas, pero que resultó narcotraficante; de un fantástico bateador y corredor de bases que resultó tener un problema de ludopatía; o de uno de los mejores jardineros de la historia del béisbol mexicano, pero que cometió el delito de estupro. Son solamente seres humanos y así hay que retratarlos.


Sin embargo, cuando veo las transmisiones de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas en Williamsport, siempre me llama la atención que al presentarse ante las cámaras, se pide a los peloteritos que digan a qué beisbolista admiran. Salen nombres como Alex Rodríguez, Melky Cabrera, Bartolo Colon y seguramente hace algunas décadas Esteban Loaiza fue mencionado. Me pregunto ¿Serán conscientes estos atletas de la responsabilidad que implica portar un uniforme de grandes ligas? ¿Ser admirados por niños y jóvenes y ser vistos como ejemplo a seguir?

Ojalá la admiración de los chiquitos de Williamsport se basara en los peloteros que son acreedores al premio Roberto Clemente, ahí de menos estaríamos hablando de jugadores generosos y socialmente responsables. Afortunadamente hubo algunos niños del equipo mexicano que han mencionado a Adrián González, un hombre que hace mucho por su comunidad a través de la Fundación Adrián y Betsy González. Se mencionó también a Joakim Soria, que tiene una fundación en su natal Monclova, Coahuila y que apoya a niños con talento.

Los atletas profesionales están en todo momento ante los reflectores y tienen, les guste o no, estén o no de acuerdo, la obligación de comportarse ejemplarmente, al menos mientras porten el uniforme de su equipo ¿Por qué? Simplemente porque esos seres humanos imperfectos son héroes de millones de aficionados jóvenes. Es por eso que periodistas, padres, tutores y maestros deben enseñar que una cosa es el atleta y otra la persona.

 

No es cosa fácil. Quien escribe por ejemplo, veía en Pete Rose a un héroe mitológico y resultó ludópata (adicto a los juegos de azar), entre otras muchas deficiencias morales. La lista es larga, Alex Rodríguez, Roger Clemens, de la NFL, Ray Lewis... y sí, también Esteban Loaiza, quien tuvo un par de temporadas muy buenas con Diablos Rojos del México en los 90 y fue nada menos que el pitcher abridor del Juego de Estrellas por la Liga Americana en 2003.

 

Ahora está detenido en California con posibles cargos de narcotráfico (más de 20 kilos de cocaína y heroína) ¿Qué le hago a mi pelota autografiada? ¿Podré desasociar al atleta del delincuente?

 

Comentarios @afi_escarlata



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