CMB: Japón y Holanda nuevamente en semifinales

Mientras Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico y Venezuela se despedazan entre sí en San Diego, las escuadras de Japón y Holanda ya van camino a Los Angeles para encarar las semifinales del Clásico Mundial de Béisbol.


Los nipones son habituales en esta fase, pues atesoran dos coronas y cayeron en la semifinal del 2013 ante Puerto Rico.


Esta vez, con un equipo conformado casi exclusivamente por jugadores de su liga doméstica, los japoneses terminaron invictos las dos primeras rondas del torneo, que jugaron en el Tokyo Dome.

 

Es cierto que enfrentaron a rivales mucho menos exigentes en aquel lado del mundo, pues entre sus victorias aparecen dos ante la hoy débil Cuba y una frente a China, Australia, Israel y Holanda.

 

En casi todos los partidos ganaron con comodidad, sin apenas sudar la camisa, con la excepción del encuentro contra los holandeses, decidido en 11 episodios, y el segundo de los enfrentamientos con Cuba, que se mantuvo empatado hasta el octavo inning.

 

Los japoneses mostraron maestría en todos los aspectos de juego, con excelente pitcheo, tanto abridor, como de relevo, hermética defensa y sólida ofensiva encabezada por su cuarto bate Yoshitomo Tsutsugoh, puntero en cuadrangulares (44) y carreras remolcadas (110), además de terminar tercero en average (.322) en la pasada temporada japonesa.

 

También sobresale el segunda base Tetsuto Yamada, primer jugador en la historia de la liga nipona en conseguir en temporadas consecutivas lo que allá llaman Triple Tres (más de .300 de promedio, 30 o más jonrones y 30 o más bases robadas). Yamada fue el autor de los dos cuadrangulares contra Cuba, uno iniciando el partido y el otro en el octavo inning para sentenciar el encuentro.

 

Son peloteros con mucho oficio y a pesar de tener solamente a Norichika Aoki en Grandes Ligas, tienen el nivel y acoplamiento suficiente para plantarle cara a quienes sobrevivan entre estadounidenses, quisqueyanos, boricuas y venezolanos.

 

Y Holanda vuelve a las semis por segunda ocasión en fila. Apoyándose fundamentalmente en sus jugadores de Curazao o Aruba, los holandeses hoy presumen de un equipo compacto, con al menos 10 peloteros en las organizaciones de Grandes Ligas, algunos de ellos en plano estelar, como Didi Gregorius, Xander Bogaerts, Andrelton Simmons o Jonathan Schoop.

Para esta segunda ronda reciben con los brazos abiertos al cerrador Kenley Jansen, de Los Angeles Dodgers, luego de perderse las dos primeras rondas del torneo.

 

No, no descarten de antemano a japoneses y holandeses, sobre todo, porque un juego lo gana cualquiera y las semifinales son por muerte súbita.

 

Los propios holandeses cayeron sorpresivamente ante los sorprendentes israelíes o los dominicanos, flamantes campeones del 2013, lo sufrieron en carne propia cuatro años antes, cuando Holanda apenas empezaba a conformar lo que es hoy una escuadra de lujo. Más allá de la presunción más o menos lógica de que el campeón saldrá del grupo de San Diego, a los samuráis y los tulipanes hay que ganarles en el terreno y cualquier exceso de confianza puede costar demasiado caro.



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