Pasando La Bola

Cambio De Guardia - Nacimiento Del Bombero - Rotunda Confirmación

El 2 de Agosto de 1961, Whitey Ford (19-2) dejó el juego después de 8 IPs, Yanquis 5-3, gracias a su pitcheo contra Jim Archer (Atléticos), y por jornada de 4-2 con el bat, remolcando las 2 últimas carreras en el cierre del 8vo. Y entró Luis Arroyo al relevo.


Este parcial relato, por supuesto parecido al presente aunque para entonces en la actualidad habrían desfilado otros relevistas, generalizando. El boricua, que su mejor pitcheada era el tirabuzón, famosa también por convertir a Fernando Valenzuela en lo que fue, en la apertura de la 9va. cedió sencillo de Jerry Lumpe y enseguida HR de Haywood Sullivan para el empate. Sin embargo en el cierre, Bob Cerv dejó tendido Kansas City en jugada de selección golondrina. El visitante trató de concretar una doble matanza por estar las bases llenas (Roger Maris, 3ra., Mickey Mantle, 2da. y Elston Howard, 1ra.), luego de elevado de foul (1er. out) por Yogi Berra. Timbró Maris cuando el 2da. base (Lumpe) no pudo retener el tiro del antesalista, Wayne Causey. Ganó Arroyo (8-3), perdió Archer (7-6), aunque la rola decisiva fue frente a Gerry Stanley, que había sacado el out de Berra.

 

Era el 1er. año que Ralph Houk dirigía a los franjeados, luego de un “despido” disfrazado del incomparable, Casey Stengel, quien estuvo al frente del club por 12 campañas, con record de 1,149-696 (.623), 10 banderines y 7 Series Mundiales; la estancia mas exitosa de un timonel con un club. Stengel despotricó contra los dueños, luego de aparente ceremonia de “retiro”. A lo que vamos es que fue un cambio de 180 grados en la dirección de la escuadra. Stengel era poco comunicativo con los jugadores y en especial nada adulador, salvo ante la prensa. Houk era fuerte disciplinario y gran comunicador. Stengel hizo una profesión de emplear a distintos jugadores en la misma posición, con gran flexibilidad en su orden al bat que entonces y sobre todo para el estrella muchas veces era un insulto; pero no lo inquietaban mucho los sentimientos. Houk al contrario, mantenía al protagonista no solo en el mismo puesto sino espacio de la 9va. ofensiva; pero el cambio mas crítico fue con el pitcheo, y principalmente en la forma de manejar a Whitey Ford.

 

En su 9va. temporada (de 11) vistiendo las franjas, pues reportó un par al ejército por la guerra vs Corea, Ford era reconocido de lo mejor entre abridores, discutiblemente número 1 de la Americana si no las Mayores. No obstante, ni una vez había ganado 20 juegos. Stengel quería que siempre completara sus salidas y lo programaba intencionalmente contra los mejores rivales; equipos o pitchers. Pasaba de 200 IPs; pero por lo general en 30 inicios pues relevaba ocasionalmente, en críticos cotejos. Houk, que era coach y fue dirigido por Stengel en 6 de 8 años como ligamayorista, no estaba de acuerdo con el estilo, aunque nunca lo dijo. Al tomar las riendas, de inmediato dejó de “seccionar” al jugador (uso múltiples) y empleó una rotación de 4 abridores, en lugar de 5 por Stengel que así le era mas fácil “acomodar” a Ford. Como es natural, Ford empezó a lanzar mas frecuente y mas IPs, ganando 25 y 24 en 1961 y 1963. Con menos rutas enteras, aumentaron los IPs al grado de liderar el circuito esos años: 283 y 269.1. La clave era que contaba con Luis Arrojo, a quien anticipó como el clásico cerrador moderno.

 

En sus 6 primeros años de ligamayorista, “Tite” apareció en 146 partidos, 38 de abridor en los 3 iniciales al militar con Cardenales y Piratas. Cincinnati lo adquirió en Diciembre de 1958 y jugó en 1959 mas que nada con los Sugar Cains de la Habana que era parte de la International League (Triple A). Lo subieron para 10 fechas en el verano, ya vigilado por scouts de N.Y. Lo compró Yanquis en Diciembre. Houk lo hizo formidable cerrador. En 65 juegos, sin inicios, cerró 54. Sin existir el salvamento, habría sumado 29 (13 en triunfos de Ford que solo perdió 4), liderando la Gran Carpa con lo que fuera el record. Compiló 15-5, 2.19 en 119 IPs, 3er. mejor ganador atrás de otro abridor, Ralph Terry (16-3). Nació la frase de que cuando tocaba, “van Ford y Arroyo”. Los Yanquis con 34-5 en 39 aperturas de Ford, arrasaron (109-53), coronándose en 5, nada menos que ante Cincinnati. En el discurso para recibir el Cy Young, Ford expresó que no podía terminar por estar Arroyo en espera, y entró a cerrar... MUCHAS GRACIAS

 

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@toquesdebola

seguros borquez


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