Una Temporada Inolvidable

Recibieron sólo despojos de Minatitlán y empezaron a construir los cimientos de lo que ahora es una organización modelo.



Este trabajo les llevó 4 años en la que los Toros no asustaban ni embestían a nadie, unas veces por endeble pitcheo, otras por falta de ofensiva y un manager que tuviera más comunicación y le diera más importancia a los peloteros en vez de andarse exhibiendo, aunque debemos señalar que Mario Mendoza, Jesús Sommers, Matías Carrillo y Juan Gabriel Castro merecen todo nuestro respeto y reconocimiento, unos por ser los pioneros de esta franquicia y otros por agarrar el toro por los cuernos. Ya saben ustedes o se imaginan a quiénes me estoy refiriendo. A uno le dicen ''El Señor de los Anillos''.


La tarea fue ardua y hubo un desfiladero de jugadores, tanto de extranjeros ligamayoristas como mexicanos, pochos , jefes de prensa y de gerentes; eran los tiempos de vacas flacas y nadie les vendía peloteros y cuando lo hicieron fue a precio muy alto, y así llegó el Mosco Arredondo, Chapis Valencia, Oscar Robles, Peque Valdez, Jorge Cantú entre otros jugadores que ya les quedaba poca cuerda en el diamante e iban de salida. Lógico, nadie quiso venderles a un Guty Murillo, Issmael Salas y Ricky Alvarez por mencionar algunas estrellas tijuanenses.


De repente, hubo un cambio climático y los astros se alinearon, llegaron nuevos y visionarios empresarios, con ideas frescas y con ganas de inyectar recursos para presentarle buen espectáculo y mejor calidad a los aficionados con la ampliación de jugadores méxico americanos. Obviamente los directivos de la vieja guardia pusieron el grito en el cielo, patalearon y lucharon por mantenerse en el poder. No lo lograron, el primer paso ya estaba dado, era tiempo de renovarse o morir.


La apertura se dio, llegaron jugadores de Allende la frontera y el juego de pelota aumentó de nivel a tal grado que los parques ---no todos-, porque no se puede vivir en una burbuja tratando de proteger la mediocridad--registraron mejores asistencias.


El toro de lidia ya empezaba a embestir fuerte. Primero fueron campeones del Norte y perdieron la final contra los Pericos de Puebla. Esa final dolió mucho, más que la que sufrieron contra Monclova un año antes. Sin embargo, era cosa de tiempo, de tapar algunos huecos y agregar las piezas claves y así fue como llegaron en estampida Corey Brown, Cyle Hankerd, Alex Liddi y la segunda versión, corregida y aumenta de Jorge Cantú.


Se sacan la espina y en la revancha vencen categóricamente y despluman a los Pericos para ganar la Serie del Rey.
Ahora están donde querían estar, son flamantes campeones del beisbol mexicano.


El éxito de Toros: Hicieron cambios agresivos, firmaron de forma inteligente y le dieron toda la confianza a sus refuerzos extranjeros. Ir con todo, no escatimar recursos y darles el mejor trato posible, lo que consideró a la franquicia una de las mejores de la Liga Mexicana (LMB).


El manager Pedro Meré fue la pieza fundamental en el engranaje taurino brillando en cada aspecto, desarrollando excelentes relaciones con sus jugadores y coaches, colaborando con la directiva y manejando de manera efectiva el bullpen, o sea, trabajo en equipo, humildad y esfuerzo constante fueron sus credenciales... y nunca cambió. La confianza trae confianza.


Pensar más allá de lo convencional.


Contrataron instructores competentes y el desarrollo de jugadores fue un boom a corto plazo. Nadie vendió como Toros.


4 años de trabajo dieron frutos y la cereza al pastel fue anunciar la construcción de un nuevo estadio. Bien dicen que cuando Dios da, da a manos llenas. ¡Enhorabuena Campeones!.



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