Doble Play

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Sin duda, el béisbol cubano ha pasado por varios momentos gloriosos, en sus 135 años de historia, por ejemplo aquel 27 de diciembre de 1874 cuando los equipos de La Habana y Matanzas se enfrentaron en el estadio Palmar del Junco en el primer juego de béisbol jugado en la isla antillana; pero pocos de ellos serán recordados como el que ocurrió este martes 15 de diciembre del 2015, cuando Cuba abrió sus puertas a una delegación del béisbol de la MLB de Estados Unidos.



Joe Torre, Dave Winfield y Tony Clark, encabezaron este grupo por parte de las altas autoridades del béisbol de Grandes Ligas, uniéndose a ellos varios peloteros como Clayton Kershaw, Miguel Cabrera, Nelson Cruz, el cubano-americano Jon Jay y los cubanos José Dariel Abreu, Alexei Ramírez, Yasiel Puig y Bryan Peña, quienes llegaron a la isla para entablar negociaciones con las autoridades deportivas cubanas y tratar de darle forma a un nuevo sistema de contratación de peloteros isleños en la MLB.


Es de destacar el caso de Abreu y Ramírez, a quienes se les ha permitido el regreso a Cuba, luego que ellos eran piezas clave de la Selección Cubana al momento de ser contratados por el béisbol de los EU, cosa que nunca antes había sido perdonada por el gobierno cubano.


Precisamente, uno de los requisitos que exigen los EU para llegar a un arreglo con la autoridades deportivas de Cuba, es lo que ellos llaman el respeto a los derechos humanos, en este caso de los peloteros, quienes desde el triunfo de la Revolución Cubana (1959), han tenido unas restricciones muy fuertes para poder jugar en la mejor pelota de paga de todo el orbe.


Tal es el caso de cosas como prohibirles regresar a su país de origen de por vida, ser borrados de la historia oficial del béisbol isleño, no volver a ser mencionados nunca en la televisión y radio estatal, o bien, los que salieron del país en embarcaciones se les considera traidores a la patria y deben dejar pasar por lo menos 8 años para poder regresar al país.


También debían obtener del gobierno una visa especial de salida, haber jugado por lo menos 5 años en la Serie Nacional cubana o tener al menos 23 años de edad y el equipo de la MLB que se atrevía a no respetar lo anterior, debía pagar un dólar de impuesto por cada dólar gastado en la contratación del pelotero.


Además, la MLB también les ponía sus propias reglas para ser firmados, por ejemplo, si el pelotero cubano llegaba directo de la isla antillana a los EU debía ser parte del draft de contratación de peloteros, en cambio si llegaba a los EU por medio de un país intermediario, que podría ser México, se le daba la oportunidad de participar en la agencia libre.


Yoan Moncada, en marzo de este año, rompió esas restricciones cuando le fue concedido un permiso especial para salir legalmente del país y continuar su carrera en el béisbol de los Estados Unidos, fue firmado por los Medias Rojas de Boston por la suma de 31.5 millones de dólares; pese a todo, este año han salido de la isla 102 peloteros, más que en ningún otro año de lo que va del milenio y de las últimas dos décadas del siglo XX.


Todo lo anterior, no permitió al aficionado al béisbol, volver a ser testigo de la gran calidad que mostraron por siempre los peloteros cubanos que jugaron en los diamantes de Latinoamérica y Estados Unidos, en la primera mitad del siglo pasado, como no recordar al “Maestro” de Matanzas, Cuba, Martin Magdaleno Dihigo Llanes, quien jugando en México en 1938, fue el mejor pitcher de la Liga Mexicana, gracias a su marca de 18-2 con un grandioso 0.90 de efectividad y el mejor bateador al pegarle a la bola para un average de .387.


Dihigo, jugo después en la Ligas Negras de los Estados Unidos, entre otros con el New York Cubans, haciendo historia, a tal punto que este circuito logro la inclusión del versátil pelotero antillano en el Salón de la Fama de Cooperstown, sin haber jugado en Ligas Mayores.


Otros caballos cubanos que jugaron gran pelota fueron los pitchers Andrés Ayón, Ramón Bragaña, Basilio Rosell, y desde luego el juarense por adopción Manolo Fortes (q.e.p.d.) o bateadores de la talla de Santos Amaro, Agustín Bejarano, Roberto Ortiz u Orestes Miñoso, managers como Lázaro Salazar, Sungo Carrera o Tony Castaño, después de ellos solo un puñado de astros antillanos pudieron brillar en la Gran Carpa, tal es el caso de Tany Pérez, Luis Tiant, Mike Cuellar o Zoilo Versalles, también jugaron, años después, otros como Rafael Palmeiro, José Canseco, Rey Ordoñez, Rene Arocha y los hermanos Liván y Orlando Hernández, entre otros.


Como olvidar también a aquella aplanadora cubana que fue invencible en las últimas tres décadas del siglo XX, en competencias internacionales como Juegos Olímpicos, Panamericanos, Centroamericanos o Mundiales de Béisbol, que era conformada por gentes como Orestes Kindelan, Antonio Pacheco, Omar Linares, Lourdes Gourriel y Víctor Mesa.


Ante la evidente calidad de estos peloteros es increíble que en el béisbol cubano no exista un Salón de la Fama, que permita a la afición antillana reconocer y recordar a sus viejas glorias y no solo a los de MLB, porque así como hubo un Ruth, Gherig, Dimaggio, Mantle, Berra, Honus Wagner o Ted Williams, también en Cuba brillaron gentes como los ya mencionados líneas arriba y otros como un Jorge Luis Valdés, José Luis Alemán, Juan Manrique, Lázaro Junco que bateo más de 400 jonrones de por vida, o el eterno bateador de .400, Osmany Urrutia, quien fue capaz de batear más de .400 de porcentaje por cuatro años consecutivos, o el campeonato logrado por el equipo Holguín que no le pide nada al de los milagrosos Mets de 1969.


De tal suerte, que se espera pues que la MLB y las autoridades deportivas de la isla antillana lleguen a un acuerdo positivo para ambas partes y para la afición al béisbol que desea disfrutar de la calidad de los peloteros cubanos, con quienes la MLB ha tenido muy poco contacto desde 1959 cuando los Orioles jugaron en el estadio Latinoamericano de La Habana y después los mismos Oropéndolas que en 1999 recibieron a Cuba.


Ahora se habla de que los Tampa Bay Rays jugaran partidos de pretemporada en la isla en este próximo 2016, lo que sin duda, sería otro gran paso al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los EU, quienes por medio de la MLB no solo trataran de firmar un nuevo acuerdo para contratar peloteros antillanos, sino también impartirán este miércoles y jueves unas clínicas de béisbol a niños y jóvenes en La Habana y Matanzas.


De lograrse lo anterior, quizá volveríamos a ver a la aplanadora cubana de béisbol de fines del siglo pasado, ya que Cuba podría jugar los clásicos de béisbol con todo su talento que juega en la MLB midiéndose a las escuadras poderosos de Japón, Korea o Estados Unidos, imagínese amigo aficionado ver jugar juntos a Kendrys Morales, Alexei Ramírez, Yasiel Puig, José Abreu, José Iglesias, Yoenis Céspedes, Aroldis Chapman, José Fernández, que gran espectáculo........HASTA LA PROXIMA.



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