Al Bat

Fraude y Corrupción

La siguiente nota que podrá leer en mi Twitter me recuerda a varios jugadores aztecas de nueva generación, y en especial, claro está a Héctor Espino y la mala relación laboral que tuvo con Anuar Canavati, entonces dueño de los Sultanes de Monterrey--, cuando a mediados de los años 60 tuvo oportunidad de establecerse en el mejor beisbol del mundo pero... sí, una historia lamentable para el eterno No. 21 y la pelota mexicana que no se la cuento porque sé que usted ya la conoce al dedillo.


Y es que el tema en mención, ¡fíjese nomás! lleva el título Fraude y corrupción, la razón de suspensión en ventas de jugadores mexicanos de la LMB a MLB y pues... ya se imaginará por dónde va el asunto. Acceda a mi @beisrubio y verá.

Rompen racha del Bobby Treviño

¿Recuerda usted a Carlos “Bobby” Treviño? ¡Por supuesto! me ha de decir! Y si, obviamente con toda razón. Bueno, pues le diré que el regiomontano dejó una marca en 1969 con los Sun Kings de El Paso, Texas, en Doble A de Ligas Menores, al conectar de hit en 37 juegos seguidos.

Pero, como todos los record están para romperse –aunque algunos parezcan imposible y de ellos hay varios ejemplos—la noticia es que un prospecto dominicano de los Astros de Houston, Randy César, echó por tierra el record de hermano de Alex cuando el pasado jueves llegó a 38 encuentros en fila conectando al menos un imparable.

¡Habían pasado casi 50 años!

Pero no todo quedó en esos 38; Randy ya extendió el domingo a 41 su propia marca de juegos seguidos dando de hit en la Liga de Texas al conectar un doble en la cuarta entrada para Doble-A Corpus Christi.

Además añadió un jonrón en el sexto y cerró la jornada de 4-2, elevando su promedio a .354, el mejor de su circuito.

El récord de todos los tiempos de juegos al hilo pegando hits en las menores es de 69, implantado por Joe Wilhoit en 1969.

Ya veremos hasta donde llega.

En la Liga de la Costa del Pacífico (que no la LMP, conste), Joe DiMaggio estableció la marca, vigente, de dar hit en 61 juegos consecutivos.

Más tarde, en 1941, ya con los NYY dejaría el record de 56 que todavía parece inalcanzable.

Dos paisanos en el Bronx

De nuevo los NYY llamaron al pitcher mexicano Govanni Gallegos, uniéndose así al veracruzano-tabasqueño Luis Cessa y pues qué bien.

Gallegos viene también de Triple/A Scranton/Wilkes-Barre RailRiders, sucursal a donde los Mulos acaban de enviar a jardinero Clint Frazier, no sé por qué razón, conociendo su efectividad-productividad con su bat, pero así las cosas.

La triste noticia para la franquicia fue la lesión de Gary Sánchez, quien salió del juego del domingo ante los Rays en la 10ma entrada –por 10 días-- debido a un tirón en la ingle derecha. Sin embargo, el manager Aaron Boone dijo que el equipo espera que el receptor esté fuera de acción entre tres y cuatro semanas.

Para ayudar en esa posición a Austin Romine, los NYY jalaron a Kyle Higashioka –de la misma sucursal (granja) y quien lleva ya once años de experiencia a nivel Ligas Menores. En el 2017 vio acción en nueve juegos con el equipo del Bronx, pero cero bongocero.

Gary bateaba un paupérrimo .190 de porcentaje de “bateo”, aunque, por fortuna, al momento de irse al “hule” llevaba 14 jonrones y 41 producidas.

De sus errores mascoteando, ya ni digo nada.

En ese partido, Giancarlo Stanton pegó un par de dobletes y un cuadrangular para terminar de 5-5 por Nueva York, pero ya vio que con todo y su arsenal ofensivo finalmente cayeron 7-6 al cierre del doce cuando el novato Jake Bauers dio cuadrangular de oro. Fue la primera barrida en tres juegos que sufrieron en esta campaña.



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