Al Bat

Añoranza y Béisbol

Dicen que recordar es vivir... ¿será?


Bueno, y si se trata de añoranzas en béisbol, ¡usted dirá!

 

Hoy nos ubicaremos en los principios de los años 60´s en la capital sonorense.

 

Y es que para empezar, me fluyen gratos recuerdos en torno a aquel equipo “Café Combate” dirigido por el Horacio “Macacho” López Díaz, una rica temática que espero sea de su agrado, especialmente por todo el valor histórico que encierra en los anales del béisbol hermosillense.

 

Aquel inolvidable equipo lo patrocinaba con gran entusiasmo Don José Díaz Lazo y sus jugadores procedían especialmente de las ligas San Benito y Villa de Seris de Hermosillo.

 

Me tocó vivir aquellos días en los inicios de la década luego de mi arribo procedente de la ciudad y puerto de Guaymas, tocándome jugar en aquella infancia con los equipos que forman Enrique “Tutas” Serrano en los campos de Villa de Seris.

 

Todavía no emigraba hacia Tijuana para continuar mis estudios de quinto y sexto grado en la Gabino Barreda de la Colonia Independencia donde seguí jugando con un inolvidable equipo campeón: Los Rayos, bajo la dirección del profesor Sergio Urcadiz y el patrocinio de Miguel Cabrera Ávila, ambos ya en el cielo.

 

De Tijuana regresaría en julio-agosto de 1967.

 

Volviendo a los inicios de los 60´s:

 

Bien recuerdo a Horacio “Macacho” López Díaz—que más tarde iba a registrar gran historia como presidente de la Liga Mexicana del Pacífico-- porque era la parte vital de aquel inolvidable equipo –“Café Combate”--, así como el de los “Diablitos Rojos” de Hermosillo que participaron en la Liga Norte de Sonora.

¿Y quiénes jugaban con ambos equipos?

 

Puedo citarles a Marco Antonio “Marciano” Manzo, Juan Antonio Chan, Juan "Yaqui" Lima, Víctor "Cadillo" Saiz, Luis Manuel Isibasi, Rafael "Gordo" Campoy, René Cárdenas, Fernando "Nando" Andrade, José Eradio Burruel, Luis "Yaqui" Lara, Gustavo Hodgers, Jorge Negrete, Jesús "Billy" Alcantar, "Gory" Álvarez, Héctor Guillermo Balderrama y Alberto "Galletas" López.

 

Jugaban en lo que fue un parque construido en la Reforma y José María Mendoza a base de madera en su parte central, con dogouts bajo el nivel del terreno de juego (se inundaban cuando llovía) y a un costado se encontraban las oficinas de la Asociación Estatal de Béisbol bajo el mando del guaymense Rafael “Gordo” Campoy.

 

De aquel estadio, luego de su destrucción, sólo persisten al paso del tiempo esas oficinas, las que luego fueron utilizadas por lo que fue la Secundaria de la Unison, hoy General No. 4.

 

En ese plantel educativo, cuando pertenecía a la Universidad de Sonora, fue donde me formé entre 1967-1970.

 

En aquel viejo parque, verá, cuántos recuerdos al tener el privilegio de jugar al lado de grandes amigos de la época.

 

Precisamente, Miguel Nichols Flores, también estudiante de la misma secundaria, formó un equipo representativo de aquel plantel (ESTUS), teniendo participación en un circuito municipal como equipo juvenil.

 

El maestro Gustavo Hodgers Rico era nuestro entrenador-asesor y Nichols, el timón. (Hay una foto en Internet donde podemos vernos en una inauguración en el desaparecido Estadio Fernando M. Ortiz.

 

De los jóvenes peloteros de esa época, puede citarles a Ernesto “Chato” Navarro, Francisco “Chico” León, Rodrigo Murrieta Martínez, Jorge “Ventarrón” Miranda, Humberto García, Marco, José del Castillo, los hermanos Francisco y Oscar “El Cocas” León, Mario Avilés, José Plascencia, Alejandro Gallardo, y Manuel “Marciano Valdez (llegó a jugar en los 70´s con los Alijadores de Tampico).

 

Otros eran Francisco “Zurdo” Sánchez, Sergio “Buitre” Valenzuela, José María “Chémali” Martínez, César Cruz, Francisco Javier “Tatacha” Noriega (también jugó con Naranjeros, Broncos de Reynosa, Rieleros de Aguascalientes y el Águila de Veracruz); Alberto Maldonado, César Ochoa, el mismo Miguel Nichols, Sergio Bracamontes, Armando “Polilla” Quijada, Jorge Smither, Lupe López, Manuel “Cotorra” Montaño, Paco Navarrete, Albino Arvayo y Pancho Barrios, a quien se le llamó en aquellos días como “Lacandón” y más tarde “Rostro de la Reforma”.

 

Eran los tiempos en que Hermosillo, hacia el norte, la colonia Balderrama se extendía hacia nuevos caseríos y bordos cercanos al actual Periférico Norte... y entre la Othón Almada la José María Mendoza, por la Reforma, estaban ubicados los corralones y las oficinas de los Servicios Públicos Municipales. Ahí veríamos después al centro comercial VH.

 

El inmortal Claudio “El Sordo” Solano tenía su famosa refresquería “El Cometa de Carbó”, precisamente a unos cuantos metros de aquel parque de béisbol, por la Reforma y equina con Eduardo Lever.

 

Qué tiempos, amigos.



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