Al Bat

La Magia de las Series Otoñales

Usted seguramente tiene en su memoria alguna serie otoñal que le es inolvidable.



La de Cubs-Indios del año pasado, por ejemplo, fue una de las más dramáticas y emocionantes en mucho tiempo.

 

En especial porque los Cubs, que eran los favoritos sentimentales, buscaban su primer banderín mundial tras 108 años de espera.

 

Un triunfo de Chicago (8-7) en 10 entradas en el séptimo decisivo, la quinta ocasión en la historia de la serie mundial, que se decidía en extra innings.

 

Los Cachorros se unían a los NYY (1958), Tigers de Detroit (1968), Piratas de Pittsburgh (1979) y Reales de Kansas City (1985) como los únicos equipos en revertir un 3-1 en contra.

 

Imposible olvidar ese drama.

 

Qué decir de aquella confrontación cuando los NYY vencieron en seis juegos a los Dodgers de los Ángeles donde el gran protagonista lo fue Reggie Jackson con sus tres cuadrangulares.

 

Aquel hecho histórico ocurrió el 18 de octubre en Yankee Stadium donde Reggie –Reginaldo Martínez Jackson, me recuerda con mucho orgullo mi querido compadre Paco Martínez--, conectó sus obuses por cada uno de los jardines y a los primeros lanzamientos que le hicieron.

En efecto: el primero se lo dio en el cuarto inning a Burt Hooton; luego descargó otro en la quinta a ante Elías Sosa, para finalmente impactar por tercera ocasión en el octavo a expensas del nudillista Charlie Hough.

 

En total, en esa Serie Mundial, Reggie ligó cinco cuadrangulares y bateó para .450.

 

Al siguiente año los NYY volverían a ser campeones mundiales, de nuevo ante los Dodgers.

 

Qué recuerdos nos dejan los clásicos de las hojas muertas.

 

La lista de oro es inmensa.

 

Toda una dimensión beisbolera.

 

Aquellos cuadrangulares decisivos de Bill Mazeroski (1960 con Piratas ante Nueva York); Carlon Fisk (1975, con Boston frente a Cincinnati); Kirk Gibson (1988, con Dodgers frente a Oakland); Joe Carter (1993, con Azulejos ante los Filis); el perfecto de Don Larsen (1956, con NYY ante los Brooklyn Dodgers); el triunfo ante los NYY de Fernando Valenzuela en 1981 con Dodgers; los 18 ponches de Bob Gibson en 1968 con Cardenales ante Detroit...

 

¿Y quién no recuerda la serie del 54?.

 

Sí, cuando los Indios de Cleveland, con su estelar Beto Ávila como campeón de bateo (.341) y un staff de lanzadores de alto relieve, arribaron a ese escenario con 111 victorias en campaña --como marca entonces en la Liga Americana—para sorpresivamente caer por limpia en cuatro ante los Gigantes de Nueva York y su Willie Mays que dejó grabada para todos los tiempos una enorme atrapada al fondo del jardín central.

 

¿O aquellos NYY campeones del 36 al 39 y luego del 49 al 53 para el gran record de coronas consecutivas; los tres títulos seguidos (del 72 al 74) 2de los Atléticos de Oakland y el tricampeonato de los NYY del 98 al 2000?

 

Qué decir de aquella serie del 2004 donde los Red Sox lograron por fin un título otoñal --ante los Cardenales-- para terminar con el “Embrujo” de 86 años de Babe Ruth. Impactante aquella confrontación llena de historia.

 

También tenemos en ese horizonte los hits de oro de Édgar Rentería en el onceavo episodio del séptimo juego para darle la coronación en 1997 a Miami sobre Cleveland; el de Luis González del 2001 en el cierre del noveno frente a Mariano Rivera y los NYY para que los Dbacks ganaran su primero y hasta hoy único banderín mundial...

 

¡Cuánta historia en las series mundiales!

 

Y, por supuesto, se ve imposible asegurar cuál ha sido la mejor de todas.

 

Todas han tenido lo suyo, claro, unas más que otras.

 

Ahora, si me permite, le contaré lo siguientes, verá:

 

Cardenales vs Red Sox

 

La primera gran serie mundial que gocé al máximo fue la de 1967 con Cardenales de San Luis ganándole en siete juegos –con Bob Gibson en la loma-- a los Medias Rojas de Boston en lo que fue su “Sueño “Imposible” con todo y contar con un gran equipo encabezados por Carl Yastrzemski y el pitcher Jim Lonborg.

 

Gibson ganó tres grandes juegos para ser el Jugador Más Valioso de aquella serie otoñal.

 

Los Cardenales de San Luis alinearon con Lou Brock, LF; Curt Flood, CF; Roger Maris, RF; Orlando Cepeda, 1B; Tim McCarver, C; Mike Shannon, 3B, Julián Javier, 2B y Dal Maxvill, SS.

 

Los Medias Rojas: Jerry Adair, 2B; Dalton Jones, 3B; Carl Yastrzemski, LF; Ken Harrelson, RF; George Scott, 1B; Rico Petrocelli, SS, y Reggie Smith, CF.

 

McLain & Lolich

 

Por supuesto que la del 1968 también me fue por demás especial con aquellos Tigres de Detroit con su Mickey Lolich, sorprendiendo al mundo beisbolero (a expertos vaticinadores y a los apostadores) al ganar tres juegos, completos, incluyendo el séptimo decisivo ante el súper estelar Gibson.

Y es que todo mundo esperaba que la gloria se la llevara Dennis McLain, pero algo sucedió y tan solo logró un triunfo, el sexto que obviamente fue clave para ir al decisivo.

 

Bob Gibson, quien era el favorito como un año antes, venía de una temporada de 22-9 y una microscópica efectividad de 1.12, el récord vigente del beisbol moderno.

 

Y qué cosas, al igual que McLain, también tuvo 1-2 en ganados y perdidos.

 

McLain venía en ese año de ganar 31 juegos –el registro más alto en el beisbol moderno en una temporada (31-6), con un sorprendente 1.96 de efectividad y ¡28 juegos completos!, lo cual le hizo ganador del Cy Young, trofeo que repitió al siguiente año, empatado con Miguel “Mike” Cuellar, de los Orioles de Baltimore.

 

Detroit alineó de la manera siguiente: Dick McAuliffe, 2B; Mickey Stanley, SS; Al Kaline, RF; Norm Cash, 1B; Willie Horton, LF; Jim Northup, CF; Bill Freehan, C y Don Wert, 3B.

San Luis: Lou Brock, LF; Curt Flood, CF; Roger Maris, RF; Orlando Cepeda, 1B; Tim McCarver, C; Mike Shannon, 3B; Julián Javier, 2B y Dal Maxvill, SS.

Los “Milagrosos” Mets

Y llegó otra por demás formidable:

En 1969 tendríamos otro momento inolvidable con los “Milagrosos” Mets de Nueva York ganándole el clásico otoñal a los Orioles de Baltimore.

 

Sí, aquellos Mets que hicieron de las suyas, primero ante los Bravos y luego ante los Orioles en la Serie Mundial, ganándose el mote de “Milagrosos” por sorprender los vaticinios/pronósticos de los expertos del béisbol.

 

Aquel 69, fecha memorable en la historia de la humanidad que por primera vez mandaba a tres hombres a la luna, algo sorprendente, increíble, mágico y milagroso como también llamaron en este tiempo a aquellos Mets de Nueva York.

 

Aquellos héroes dirigidos por Gil Hodges tuvieron la inspiración para coronarse con aquellos estelares Tom Server, en su año de novato (25-7 y 2.21 de efectividad); Jery Koosman, Gary Gentry y el cerrador Tug McGraw, además de los bats de Tommie Agee, Cleon Jones, Al Weiss, Donn Clendenon, Ed Kranepool y Ron Swoboda.

 

Primero, en la serie ante Bravos que tenían a Orlando Cepeda, Felipe Alou, Hank Aaron y Rico Carty... uff, ¡triunfaron con limpia! y luego, impactarían al mundo al vencer a los súper favoritos y experimentados-temibles Orioles de Earl Weaver y sus y sus estelares Bogg Powell, Frank y Brooks Robinson, Elrod Hendricks, Paul Blair, Don Bufford y los brazos de Jim Palmer, Miguel Cuellar y Dave Mc Nally.

 

Swoboda y Agee

 

En aquella serie se recuerda las grandes atrapadas de Ron Swoboda y Tommy Agee, guardabosques de los Mets.

 

Fue aquella confrontación donde Tom Seaver hizo recordar a Don Larsen al lanzar seis entradas perfectas, ganando finalmente 2-1.

 

Larsen ha sido hasta hoy el único pitcher en lanzar juego perfecto en series mundiales. Lo hizo el 8 de octubre de 1956 con los Yankes de Nueva York ante los Dodgers de Brooklyn.

 

Aquellos “eternos perdedores”, de pronto, con sensacionales atrapadas de Swoboda y Agee, además de un beisbol de gran altura, habían sorprendido al mundo y particularmente a los expertos y apostadores.

Algo inolvidable.

 

En beisbol, como en otros deportes, todo puede suceder y ese año no fue la excepción.

Una dimensión desconocida para los expertos que veían a unos poderosos Orioles como campeones mundiales horas antes de iniciar la gran contienda otoñal de aquel inolvidable año.

 

Tony La Russa

 

Este fin de mes el miembro del Salón de la Fama del béisbol de Ligas Mayores, Tony La Russa, concluirá su trabajo con los Diamondbacks de Arizona.

 

La Russa fungió como director de operaciones de béisbol de los DBacks entre 2015 y 2016.

 

Con las designaciones del gerente general Mike Hazen y el piloto Torey Lovullo, en la reciente temporada fue el director de análisis de béisbol de la misma organización de Arizona.

 

La Russa se retiró en el 2011 luego de llevar a los Cardenales de San Luis a la conquista de la Serie Mundial –en siete juegos-- ante los Rangers de Texas y tras 33 años como un exitoso mánager.

 

Además del título logrado esa temporada, también fue mánager campeón con los Atléticos de Oakland en 1989 y los Cardenales, en 2006.

 

La Russa es el tercero en la historia de las Ligas Mayores en victorias (2728), detrás únicamente de Connie Mack (3731) y John McGraw (2763).

 

Veremos entonces que sigue para el también ex piloto de los Medias Blancas de Chicago.



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