Al Bat

Dodgers por el récord de 116

Con 43 juegos por delante, (incluyendo el del jueves), los Dodgers tienen oportunidad de alcanzar y rebasar el record de 116 triunfos en una campaña que ya sabe usted establecieron los Cubs y los Marineros en 1906 y 2001, respectivamente.


Por mientras, van 50-9 desde el 7 de junio pasado.

 

Y, al momento de redactar, 85-34, el mejor porcentaje en ganados y perdidos de todo el Big show... y en los momentos en que ya pronto se les unirá Adrián “El Titán” González.

 

Déjeme decirle algo: qué manera de ganar, el miércoles por la noche con esa línea hacia el fondo del jardín izquierdo-central de Yasiel Puig para dejar tendidos en el terreno a los Medias Blancas y así de inmediato iniciar una apoteótica celebración en el Dodger Stadium.

 

Ojalá haya disfrutado el desenlace del partido que casi tenían “en la bolsa” los Metropolitanos.

 

Los Sox llegaron 4-2 arriba al cierre del noveno y ya vio el score final: 5-4 que habla maravillas de la forma en que está jugando el equipo angelino, que no de Anaheim.

 

Hablar con la pelota y...

 

El hecho de que Danny Salazar, el pitcher de los Indios de Cleveland le dé por platicarle a la pelota antes de lanzarla a home, claro que nos debe remontar a aquel Mark “El Pájaro” Fidrych, de los Tigres de Detroit de los años 60 que hacía lo mismo, entre otras “diabluras” y curiosidades sobre la loma y que lo convirtió en todo un espectáculo.

 

En aquellos días todos querían ir al juego para ver la efectividad y el show del “Pájaro” Fidrych que incluso, antes de cada entrada con ternura maternal se arrodillaba y muy a su gusto arreglaba con las palmas de sus manos la lomita de pitcheo.

 

El entonces lanzador un tanto desgarbado, irreverente con unos largos rulos rubios; un tanto desgarbado, irreverente con unos largos rulos rubios y que llamaba la atención por sus movimientos, gestos y rituales, también le daba por conversar “suavemente” con blanquita”.

 

Quizá usted lo vio cómo le sonreía a las pelotas y apuntaba con ellas por cuál zona del plato debían pasar; luego las acariciaba tiernamente y tiraba un strike.

 

Luego, se bajaba del montículo y le daba vueltas, arreglaba la tierra, hablaba con él mismo antes de cada pitcheo y celebraba con sus compañeros chocando manos cada out.

 

Y mire: si el jardinero derecho hacía una atrapada, pues él iba hasta allá a agradecerle.

 

Y si le daban un hit entonces pedía que le cambiaran la pelota.

 

Pero... ¿quiere saber más detalles del “Pájaro” Fidrich?

 

Aquí:


http://runrun.es/relax/deportes/18645/el-pajaro-fidrych.html



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