Ramon Orantes, 20 Años En La LMP

Ramón Orantes Rodarte, originario de Todos Santos, B.C.S., con 20 años de participación en la Liga Mexicana del Pacífico, militando en tres equipos, primeramente con “Yaquis” de Cd. Obregón(1993-1994), para quienes jugó cuatro años, después vistió la franela de los “Águilas” de Mexicali, donde jugó una temporada, posteriormente pasó a formar parte del equipo “Cañeros” de los Mochis, donde ha militado desde ese entonces, convirtiéndose por su dedicación y entrega en un ícono del equipo verde.

Orantes LB1


De los mejores bateadores consistentes mexicanos, como lo demuestran sus dos títulos  de bateo conseguidos en las temporadas 2001-2002 y 2006-2007 al batear para.313 y .365 respectivamente; su posición habitual por mucho tiempo la tercera base,aunque actualmente lo vemos cubriendo la inicial, también como bateador designado y ocasionalmente de outfield ; Un ejemplo de disciplina y constancia.

 

Orantes amablemente aceptó ser entrevistado para “Solo Beisbol”, recordando desde sus inicios la profesión en la que se ha sabido mantener durante este tiempo.

 

Inicio en el Profesionalismo:

A los 14 años, fui firmado para los “Potros” de Tijuana por Javier “vitaminas” Espinoza y “Mingo” Rivera, en un try out  en mi tierra, en ese entonces era pitcher, de ahí me mandaron a Guanajuato a la mayor del centro, recuerdo que Maximino León era el que nos daba los consejos, mi estancia fue muy breve, porque casi no tuve participación y opté por regresarme a la Paz.

MAX Y ORANTES

 

De pitcher a  tercera:

Pasaron tres años,cuando fui seleccionado para asistir a un nacional de nuevos valores, por cierto como anfitriones,pero ya no como pitcher sino como tercera base. El cambio se dio porque en el amateurismo yo era short stop y pitcheaba, pero en ese nacional había un compañero que jugaba muy bien el short y como se requería un tercera base me cambiaron, pronto me adapté y me gustó esa posición. Ese nacional lo ganamos.

 

Nos trasladamos a México, las prácticas fueron en el parque del Seguro Social, nunca olvidaré que  a tres días para ir al mundial a Canadá, haciendo unos de los ejercicios caí mal y me lastimé el hombro, perdiendo la oportunidad de asistir a esa justa. Por lo que tuve que regresarme muy triste a mi tierra.

 

 

A probar suerte:

Al siguiente año ya recuperado de mi hombro, jugué un nacional de primera fuerza, ya jugando la tercera base, no lo ganamos, quedamos en tercer lugar, recuerdo que tuve como compañeros  a Gregorio Salvatierra y Francisco Monroy, quienes habían firmado para los “Sultanes” de Monterrey, y los habían traído  para reforzar a la selección de la Baja Sur, precisamente ellos fueron los que me dijeron que yo podía jugar  profesional, me decían “hay gente que está allá y no tiene el talento que tú tienes”. Ellos fueron los que me animaron y me fui sin que nadie me hubiera firmado a la sucursal de los “Sultanes” a probar suerte, recuerdo que era invierno.

 

Hacía demasiado frío, al llegar se portaron muy bien conmigo, me dieron alojamiento  y me dijeron que al otro día me reportara al entrenamiento.  Y así fue, al comenzar la práctica recuerdo que estaba José “Zacatillo” Guerrero, quien era el manager de los “Sultanes” de Monterrey, se encontraba ahí, viendo a los prospectos, esperando el verano para dirigir al equipo  y me preguntó que si qué posición jugaba, le contesté que tercera, me dijo “te vamos a probar en el short ”, me dio solo tres rolas, una de frente, una a mi izquierda y otra hacia el hueco de la tercera, todas tirando para primera y fue todo. Inmediatamente pensé que no había gustado. Pensé que todo el esfuerzo y gasto que había hecho, había sido en vano, además nadie me había recomendado.

 

Después pasé a batear, hice la rutina del entrenamiento que hacían todos y se me acercaron mis paisanos y me preguntaron ”¿Qué te dijeron?, les respondí que nada, pasó ese día  ya los viáticos se me estaban acabando, no tuve otra opción que preguntarle a “Zacatillo” que si cual había sido la decisión, exponiéndole el motivo por el cual me atreví a preguntarle, la respuesta fue ¿No te han hablado?, diciéndome que él había pasado el reporte para que me firmaran, que pasara a la oficina para que me devolvieran el dinero que había gastado. En lugar de hacer eso, inmediatamente muy emocionado, me comuniqué con mis papás, se pusieron muy contentos. Desde ese momento pertenecía a “Sultanes” de Monterrey.

 

A la siguiente temporada me hablaron para que reportara temprano, tendría la oportunidad de participar en los juegos de la sucursal, ya que el año anterior había llegado cuando estaban finalizando. Recuerdo que tenía una cuña muy buena, un compañero de Mazatlán José Luis Bórquez, de tal manera que me dieron la oportunidad  fildeando en el izquierdo, haciendo muy buenos números con mi bateo, tan fue así que me subieron de séptimo a tercer bat.

 

Cierto día me preguntó “Pepe” Peña, manager de nosotros en ese entonces, que si podía jugar la tercera, ya que Bórquez se había lastimado, le respondí que esa era mi posición.

 

Afortunadamente Dios me dio las habilidades y un brazo fuerte, teniendo muy buen desempeño, de ahí en adelante me quedé cubriendo esa posición, además fui el mejor bateador del equipo y quedamos campeones ese año.

 

Al Equipo Grande

Recuerdo que estábamos haciendo las maletas para regresarnos, cuando nos mandaron hablar a tres, para darnos la noticia que nos iban a subir al equipo grande por un mes nada más, porque se aproximaban los Play offs.

 

En ese mes tuve cuatro turnos al bat, al segundo día que nos habían subido, en el juego me mandó hablar “Zacatillo”, y me dijo “Orantes póngase listo”, mi duda fue si para batear o para fildear, pero después me aclaró, entonces agarré un bat, se me presentó la oportunidad de batear, cuando iba a la caja de bateo iba muy  nervioso porque en el estadio de Monterrey, antes iban de quince a veinte mil aficionados todos los días, nunca había jugado en un escenario así, bateé un fly al segunda, fue el primer juego en una serie contra Aguascalientes. En el tercer juego, sucedió lo mismo me mandó hablar, pero en esta ocasión ya traía un bat en la mano, entré a batear, en cuenta de 1-1, conecté una recta, convirtiéndose en jonrón, de tal manera que mi primer hit fue cuadrangular, llegué emocionadísimo al Doug out, recibiendo las felicitaciones de todos. Sobre todo la de mi manager.

 

Le agradezco mucho a Don “Zacatillo” Guerrero (Q.E.P.D), todos sus consejos, su apoyo, sobre todo su confianza que como novato uno necesita y gracias a Dios no le hemos quedado mal.

 

Recordando a dos grandes inmortales de nuestro beisbol:

Como olvidar ese momento tan emotivo para mí, al inicio de mi carrera, cuando me subieron al equipo grande. Todo estaba listo para irnos de gira, me subí al camión de “Sultanes”, muy emocionado, pero la emoción me duró poco, me quedé en el pasillo parado muy nervioso, no tenía asiento asignado por ser novato y la persona que me asignaría el lugar no se encontraba, mientras los demás pasaban por un lado de mi estorbándoles, lo que si notaba que los “caballos” se sentaban en el asiento que les correspondía solos. Ahí estaba cuando de repente escuché una voz que me dijo: “Muchacho,¿no tiene asiento? Véngase para acá”  al voltear a ver quién me estaba hablando me quedé sorprendido era Héctor Espino, yo lo conocía por su gran trayectoria, además era coach de bateo del equipo y por supuesto tenía su asiento para él solo, agregó: “siéntese aquí y si le dicen algo dígales que yo le dije que se sentara aquí”  todavía incrédulo le digo ¿De veras? .

 

Por lo pronto en ese viaje me fui con Don Héctor, al llegar a nuestro destino recuerdo que el bat boy Martín Martínez me dijo: “Orantes ¿Sabe con quién venía sentado? Le respondí que sí. A lo que me dijo: “Debes de tomar muy en cuenta eso, porque no a cualquiera le brinda su asiento.” Le caí bien, me dije, porque a raíz de ese viaje me dijo que cuando no viajara el, que yo me sentara ahí y si alguien quisiera quitarme que le dijera. Durante ese mes, que subí al equipo, fui compañero de viaje de Héctor Espino.

 

En ocasiones cuando jugábamos con Laredo, Espino se iba en su carro, y varias veces me regresé con él. El camino se hacía corto al platicar sobre temas relacionados con el beisbol, pero mas que nada,  me daba consejos, en el sentido que no me dejara cohibir por los peloteros de experiencia del equipo, para que no me trataran mal por ser novato, me decía: “tú siempre demuestra respeto, tienes que tener un respeto a todos, sin olvidar al bat boy, pero que ese respeto no se malinterprete, tienes que marcar límites para que te respeten, respetar para que te respeten”.

 

Recuerdo que le dije don Héctor ¿Por qué dicen que usted es muy serio? si yo platico muy bien con usted, la respuesta fue: “Ramón, no a cualquiera le doy consejos, te los doy a ti porque sé que tu si los vas a escuchar, para que le voy a dar consejos a otras personas si se que no me van escuchar, prefiero darles consejos a ustedes los novatos, los que van comenzando y no a los que ya están hechos”.

 

Con el transcurrir del tiempo, Daniel (hijo de Don Héctor) juega beisbol, y en cierta gira yo ya llevaba asiento solo, y le dije: “Siéntate aquí”, y añadí “como me dijo tu papá”, se extrañó que le dijera eso, me preguntó ¿Por qué  te dijo eso mi papá?, le señalé el asiento en el que siempre viajaba su papá y le comencé a contar lo que su papá había hecho por mí.

 

Como jugar la tercera:

Cuando comenzaba, acostumbraba a jugar muy cargado hacia la línea, y en una ocasión que nos enfrentamos a Monclova, salió al cajón de coach de la tercera Aurelio Rodríguez, (antes el manager salía al campo a dirigir) quien era el manager y me preguntó que si por qué jugaba tan pegado a la línea a lo que le respondí: “Es mas fácil tener el alcance y así evitar un extrabase.” Me dijo te voy  a dar un consejo: “Dime, durante el juego ¿Cuántas líneas salen por la raya? Le contesté son pocas, ¿Y por el hueco? son más le respondí, entonces usa la lógica me dijo, cárgate más hacia tu izquierda. Cuida la línea, cuando el juego esté muy reñido, el mismo juego te va a ir diciendo.

 

Ese consejo de Aurelio me dio mucho resultado. Pero si admiraba al gran Aurelio, por quien fue jugando la tercera base, lo llegué admirar más, porque comprobé que Aurelio se preocupaba por el jugador y para que se jugara bien esa posición, trasmitiendo su experiencia y sus conocimientos.

 

No olvidar que Aurelio era el manager contrario, que el consejo que me estaba dando perjudicaba a su equipo, el no veía eso, eso te da una idea del tipo de persona que era, el ayudaba. Un consejo que quedará en mí, como un gran recuerdo de Aurelio Rodríguez (Uno de los pocos Big Leaguers, que siguió jugando en México con “Cañeros” de los Mochis en la LMP, posteriormente fue manager de este equipo, inolvidable para la afición).

 

Incursión en la Liga Mexicana del Pacífico:

Al pasar “Sultanes” al Play Off, se cerró el roster  y nos devolvimos a nuestras casas,  al llegar tuve un recibimiento muy bonito por parte de mi familia y amigos.

 

Terminó el verano y estuve esperando la llamada de Monterrey para ir a jugar de nuevo a la sucursal. Pero en lugar de recibir una llamada de Monterrey, recibí una llamada de los “Yaquis” de Cd. Obregón, por medio de Lee Sigman, me vio jugar en Monterrey, él trabajaba para “Angelinos”, y estaba interesado en verme jugar pero como catcher, por mi estatura y potencia de mi brazo, esto sucedió a una semana de que terminaran las prácticas y comenzara la temporada( LMP), le dije que yo no había jugado como cátcher salvo en uno o dos juegos en amateur, la respuesta de él, fue que en esa posición le interesaba para firmarme para Estados Unidos, y  que me dejaría en manos de un gran cátcher mexicano  “Paquín” Estrada,  manager de los “Yaquis” en ese entonces, quien me asesoraría para mi nueva posición en esa semana.

 

Así fue, “Paquín” me empezó a entrenar y aconsejarme. Lo que no sabía “Paquín” era que yo no era cátcher, tenía la idea de que era cuestión de más técnica y “Tips” para tener más “Colmillo”,  hasta que le aclaré lo que Sigman quería, entonces fue cuando me preguntó que si qué posición jugaba, diciéndole que la tercera y que le podía ayudar fildeando también.

 

Recuerdo que me comentó que ya solo faltaba una semana para el inicio de la Liga que solo quedaban juegos de práctica y que solo le diría a Sigman si era apto o no para cátcher. Por lo pronto mañana tenemos el primer juego te invito me dijo, a lo que inmediatamente le respondí afirmativamente.

 

Ya en el juego, en el Doug out, me sentía muy contento de portar la franela de los “Yaquis”, aunque sabía que no por mucho tiempo. Sería el séptimo inning, ganábamos el juego por más de 10 carreras cuando me dijo “Paquín” vete a la tercera. El primer lance que tuve fue una rola por el hueco, tirándome, atrapando y lanzando hacia primera sacando el out. El siguiente fue por el lado de la línea lanzándome también y sacando en la inicial. Cuando me tocó batear, di línea.

 

Terminando el juego me preguntó “Paquín” si ya había jugado en verano, contestándole que solo en sucursal y un mes en el equipo grande obteniendo 4 turnos, quedándose pensativo. Al tercer día me checó Lee Sigman, las prácticas para mi eran muy pesadas, porque “Paquin” me entrenaba como short, como tercera y como cátcher, en esta última posición hice unos tiros a segunda, haciéndome algunas observaciones Sigman, interviniendo “Paquin” diciéndole “Si güero, pero recuerda que el no es cátcher, hay que hacerlo cátcher, no le exijas mucho”, intervine preguntándoles que iba a pasar conmigo. Contestándome por lo pronto termina las prácticas después ya veremos.

LEE SIGMAN

 

En ese entonces andaba de gira una selección de cuba, que se enfrentaría a Navojoa, Mochis y Obregón. Al jugar contra ellos, entré también en la séptima entrada y fildeé dos rolas duras de frente sin intimidarme las cuales atrapé y saqué en primera.

 

Al concluir las prácticas, estaba programada una cena para la presentación del equipo. Recuerdo que por la tarde mi compañero  Marcos Díaz (Pitcher), el si había estado toda la práctica, me dijo, me acaban de hablar para que vaya a entregar el uniforme, a lo que le dije espérame para irlo a entregar juntos y preguntamos de una vez cuando tenemos que reportar a Monterrey.

 

Llegamos a las oficinas del club, nos dirigimos con “Luli” la secretaria, diciéndole aquí están los uniformes, pero a la vez quisiéramos saber cuando tenemos que reportar a Monterrey, dirigiéndose a mí  me dijo: “y a ti ¿Quién te dijo que te vas a ir a Monterrey? Tú te vas a quedar,” le dije-¿Por qué me estás haciendo esa broma? No es broma” , para que no hubiera dudas me enseñó el roster, viendo mi nombre  en el, no podía creerlo, fue una gran felicidad, mucha alegría, lo primero que se me vino a la mente fueron los consejos y el apoyo de mis padres, diciéndome siempre que las cosas que yo quisiera hacer las hiciera con todas  las ganas y el amor que se les debe de tener a las cosas, porque una de las metas que debe de tener un hombre es el logro de las mismas.

 

Pero por otra parte al ver a mi compañero, me sentí mal, porque no había tenido la misma suerte que yo, estaba muy triste, le dije tu ya hiciste el entrenamiento aquí,  a lo mejor para el otro año te quedas. Y así fue al otro año, se quedó en el equipo.

 

Detalle de Vinicio Castilla:

Recuerdo que cierto día, Vinicio  llegó en una  bicicleta que tenía en el club, al departamento donde me tocó hospedarme, revisando en qué condiciones estaba, siempre dando el apoyo a los novatos, brindando su confianza, dando sus consejos, sobre todo mucha disciplina, de hecho me platicó su experiencia para llegar a Grandes Ligas. Desde entonces tengo una gran amistad con él.Fue un detalle que nunca olvidaré.

 

De hecho ahora que nos encontramos, nos preguntamos más  sobre la familia y no ahondamos tanto en temas de beisbol.

 

La titularidad:

En Obregón no tuve mucha oportunidad porque estaba Ray Martínez y Vinicio en su apogeo, fui cambiado a los “Águilas”, jugué mientras George Arias (Padres de San Diego) se incorporaba al equipo, el manager era Mario Mendoza, hubo muy buena química, por como es Mario, incluso como supo que fildeaba jugué algunas veces los jardines, Mario habló conmigo y me dijo que la oportunidad que me estaba dando era por la actitud, disponibilidad e interés  que tenía por jugar.

MARIO MENDOZA

 

De Mexicali pasé a los Mochis, Juan Navarrete era manager en ese entonces, de los managers más disciplinados que yo he conocido y excelente persona, además un excelente instructor reconocido en Estados Unidos. Mucho de lo que he logrado se lo debo a él.

 

Recuerdo que en una ocasión que estaba bateando malla, me preguntó ¿Cuál es tu meta como bateador? Le contesté: batear arriba de .300, producir 40 carreras y conectar entre 8 y 10 cuadrangulares. Me contestó: Lo puedes hacer, pero tienes que ser muy disciplinado, tener un temperamento muy fuerte en el home, para no dejarte intimidar, te van a lanzar pegado pero tú debes de fajarte más, ser más inteligente que el que te quiere intimidar. Me dio muchos consejos tanto de bateo como de fildeo.

 

Navarrete me dio la oportunidad al contraer nupcias Iván Montalvo, quien era el titular, al ausentarse por el compromiso que tenía. Tiempo que aproveché para poner en práctica en los juegos  los consejos que Navarrete me había dado. Obteniendo muy buenos resultados. Juan siempre me decía que estuviera bien preparado para cuando me llegara la oportunidad. Tiempo más adelante, empecé a jugar regularmente siempre tratando de mejorar en mi desempeño.

JUAN NAVARRETE

 

Sus campeonatos de bateo:

Dos logros muy importantes en mi carrera. El primer título de bateo, se me vino mucho a la mente Navarrete, por las cifras que le había comentado, bateé arriba de .300, conecté como diez cuadrangulares y produje de 28 a 30 carreras. Recuerdo que la pelea estaba entre Scott Samuel (Mexicali), Jason Bass y yo, compañeros de equipo.

 

Jugábamos el último juego de la Serie contra Culiacán,  Samuel estaba dos milésimas arriba de mí y yo una arriba de Bass, estaba muy reñido. En el primer turno que tuvo Jason no conectó hit, vine y conecté sencillo, en el siguiente turno a Jason le dieron base por bola, y yo conecté infield hit, recuerdo que al llegar al Doug out, Trini Robles me dijo “Ya no juegues, ya te le subiste como cuatro o cinco milésimas, tiene que batear como tres hits para alcanzarte” .

 

Pero la incógnita era Samuel, pero decidí seguir jugando, no quería ganar el campeonato en la banca protegiendo el porcentaje. A mi siguiente turno en lanzamiento de Rodrigo López, ataqué un sinker y fui golpeado en una de mis manos, pensé que me había fracturado.

 

Mientras me ponían hielo llegó Raúl Cano (Manager) y me sacó del juego para protegerme para los Play offs.En esos precisos momentos se acercó Trini y me dijo: “Muchas felicidades, acabas de ganar el campeonato de bateo, Samuel se fue de 4-0”. A los minutos recibí la llamada de mi esposa  y las de mis amigos que estaban muy al pendiente. Fue algo muy bonito, una satisfacción muy grande lograr una meta que me había propuesto.

 

La clave para la consistencia en el bateo:

Lo atribuyo principalmente a la cuestión mental, la concentración, el saber salir de los “slumps”, el no dejarte llevar por la situación de no poder conectar de hit y por supuesto en ser un bateador con temperamento, llevar en mente siempre en hacer un buen contacto. Y sobre todo la motivación de  quedar bien ante tu gente, con la afición que te apoya mas a sabiendas que hay niños que te van a ver.

 

Soy un bateador de retos, más cuando me enfrento a lanzadores de jerarquía, como que te fluye otro tipo de adrenalina.

 

Actitud en el campo de juego :

“Soy una persona muy abierta fuera del campo, tal vez en el juego me ven que soy muy reservado, pero al beisbol yo lo tomo muy en serio, otros jugadores se dan más a la broma, mi actitud es diferente, por el gran compromiso que hay para la afición, y por los jugadores jóvenes que tienen que ver que esto es una profesión de gran responsabilidad, y es bonito ver que cuando te piden un consejo lo escuchan con interés.”

 

Como se visualiza en el futuro:

El beisbol me lo ha dado todo, no sé que sería de mi vida si no fuera por el beisbol, el beisbol me ha dado una familia, me ha dado todo lo que tengo, en un futuro quiero seguir en el beisbol, ya sea como coach de bateo o de fildeo, y por que no, si se presenta la oportunidad ser manager. Al beisbol lo llevo en la sangre.

 

Agradecimiento:

Agradezco a Dios primeramente, que me dio la habilidad para seguir jugando este bello deporte, a los jugadores, directivos y  personajes del beisbol que me ha  tocado conocer, que me han aconsejado para ser un jugador dedicado, a toda mi familia y por supuesto a todos los aficionados que me han apoyado durante todo este tiempo, de verdad muchas gracias.

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Ramón Orantes esta temporada (2013-2014) llegó a los 1000 juegos en la LMP,  sin duda un ejemplo de dedicación y constancia, que deben seguir los jugadores que apenas comienzan, y un privilegio para el aficionado en general  al tener la oportunidad de  ver jugar a un pelotero de esta categoría y en especial para los aficionados que  apoyan a los  “Cañeros” de los Mochis porque siguen aplaudiendo sus lances y batazos.

 

¡Honor a quien honor merece!

Hasta la próxima y que no caiga el tercer out.



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